lunes, 5 de mayo de 2014

Gritar o no Gritar he allí el dilema

He decidido escribir esto más que todo para una reflexión, porque seamos sinceros, el día a día de ser mamá te puede dejar fácilmente cansada, te conviertes en mamá agotada y cuando miras a otras mamás piensas que lo difícil solo te pasa a ti, que las demás mamás tienen esas "ventajas" de tener un niño que si hace tal o cual cosa y en mi caso, cuando ya me carcomía de la inconformidad justo en ese entonces escuché un ángel (bueno, venía en traje de mamá quejumbrosa, pero cuenta igual no? ;-). ) diciéndome lo hermosa que debía ser mi vida porque jamás me escuchaban gritar. Y yo me quedé boquiabierta, pensando...
Esta madre no me oye gritar, porque yo no grito, porque una vez lo intenté y quedé ronca por días y blah blah mi cerebro empezó a encontrar mil y una excusas por las que no grito, pensando en mi maravillosa paciencia, mi propia filosofía de que a mi no me gritaban por tanto no tengo derecho a gritar y al final, terminé escuchándola, sus razones para gritar, lo que había intentado para no hacerlo y me dí cuenta que no es un problema de esfuerzo.
  La mayoría de las madres van por la vida intentando no gritar pero si que es difícil, en mi caso levantar la voz enseguida me pasa factura en mi garganta, si esto no fuera así, habría salido de muchas situaciones más rápido, pero no sé si mejor.
 Una de las cosas que he notado de los niños es que se acostumbran a su entorno, así que para causar el mismo impacto tendremos que empezar a gritar más y más fuerte, más y mas seguido, siendo así que el niño nos ignore hasta que estemos en los decibeles que a él le "suenen" importantes. Y así también es cierto que es algo de mucho tiempo de trabajo, no se logra cambiar un hábito de un día para otro y que tengo muy buena materia prima, mis niños.
Es cuestión de escuchar, de intentar otra cosa, de llegar al punto en que vas a gritar y recuerdas las razones por las que no lo haces (el picor en la garganta que me queda después es suficiente motivo y bueno si, también porque no es agradable para nadie), nadie niega lo efectivo que es... por eso muchos padres recurren al grito como "ultimo" recurso, pero terminan gritando casi todos los dias. Es difícil, sin embargo es posible, y es mucho más fácil a la larga tener la comunicación que muchos queremos con nuestros hijos.
La invitación es a conversar sin gritar y a intentar mucho más de lo que intentas, con la convicción de que si es posible hacerlo, de que traerá muchos beneficios y de que estarán con un mejor ambiente en casa.
Yo por mi parte tengo una motivación extra, que quiero tener voz para hablarle a mis nietos :-S Besos.

miércoles, 12 de marzo de 2014